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La baja iluminación aumenta la creatividad


Muchos estudios de productividad en las empresas se centran en investigaciones de personalidad o de compatibilidad, pero pocos se enfocan al lugar de trabajo. Y de los pocos informes existentes al respecto, todavía son menos los que se han ocupado sobre la iluminación de estos sitios.

Sin embargo, el estudio que aparece en el último número de la revista Journal of Environmental Psychology –realizado por Anna Steidle y Lioba Werth, de la Universidad de Stuttgart y la Universidad de Hohenheim, respectivamente– fue precisamente diseñado para explorar el papel del medio ambiente en la productividad laboral.

“Impulsadas por la idea de que la creatividad de los empleados fomenta la productividad organizacional, las investigadores han estado tratando de identificar los antecedentes de la creatividad”, escriben Steidle y Werth.

Para esto, se prestó mucha atención a “variables de personalidad, climas organizacionales y factores situacionales”.  Sin embargo, de acuerdo con el par de investigadoras, el entorno físico de trabajo, en sí “y, por lo tanto, el potencial de la arquitectura y el diseño de los lugares de trabajo para contribuir a sitios de trabajo que estimulen la creatividad” ha ido relativamente inexplorado.

El estudio llegó a la conclusión de que un ambiente a media luz, promueve una sensación de libertad y autodeterminación, al mismo tiempo que reduce las inhibiciones, todo lo cual incita al pensamiento innovador.

“La oscuridad nos ayuda a liberarnos de las coacciones, lo cual a su vez promueve la creatividad”, dice Steidle.

Steidle y Werth probaron su tesis mediante seis experimentos. El principal contó con la ayuda de 114 voluntarios alemanes (estudiantes no graduados) que se sentaron en grupos de dos o tres en una pequeña habitación, diseñada para simular una oficina, la cual contaba con un dispositivo de iluminación regulable en el techo, ubicado justo sobre el escritorio de cada persona.

La cantidad de iluminación varió según el grupo los cuales recibieron entre 150 lux (luz débil) hasta mil 500 lux (luz brillante), pasando por 500 lux (la medida recomendada de iluminación para una oficina).

Después de aclimatarse a la iluminación durante 15 minutos, los participantes trabajaron en lo que los investigadores describen como “cuatro problemas de razonamiento creativo”, en los que los individuos tenían cambiaran su percepción sobre un problema dado para encontrar la solución óptima a la tarea.

A los voluntarios se les dio dos minutos para resolver cada uno de los cuatro problemas, tras lo cual completaron una encuesta en la que evaluaban su sensación de libertad con respecto a lo que se les había obligado a hacer. De igual manera, también se les preguntó sobre su sensación de control externo y sobre su nivel de autoconfianza.

El resultado arrojó que aquellos que trabajaron en la habitación con menos luz resolvieron “de forma significativa” más problemas que aquellos que se lo hicieron bajo la luz brillante.

Así mismo, los que estuvieron expuestos a la luz baja se sintieron más libres y menos inhibidos que sus compañeros que se encontraban en la sala intensamente iluminada. No obstante, en lo referente a las diferencias entre los resultados obtenidos por los participantes de la sala iluminada de forma convencional y los del cuarto excesivamente iluminado, estos no fueron significativos.

Los investigadores concluyeron, gracias a estos resultados, que la baja iluminación eleva en las personas la sensación de liberarse de aquello que los coacciona, y al mismo tiempo incrementa la creatividad.

El estudio realizado por Steidle y Werth demostró que la luz tenue puede en realidad aumentar la creatividad, sin embargo, uno de los aspectos más curiosos de la investigación fue que la creatividad de los sujetos de prueba también se evaluó al hacer que escribieran una historia de ciencia ficción y dibujaran alienígenas.






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